Qué hacer si te duelen las rodillas en yoga | La Cueva del Yogui Meta description:
¿Te duelen las rodillas en yoga? Qué hacer para practicar con más comodidad
El dolor de rodillas durante la práctica de yoga es más común de lo que parece. Muchas personas no lo dicen en clase, no lo mencionan al maestro o simplemente piensan que “así debe sentirse” una postura. Pero no: una práctica de yoga debe sentirse estable, cómoda y amable con tu cuerpo.
Si te molestan las rodillas en posturas como gato-vaca, anjaneyasana, mesa en cuatro puntos, low lunge o algunas variantes de piso, no necesariamente significa que estés haciendo algo mal. A veces sólo necesitas ajustar tu apoyo, revisar tu alineación o usar un accesorio adecuado.
¿Por qué duelen las rodillas en algunas posturas de yoga?
Las rodillas pueden sentirse incómodas cuando apoyas directamente sobre una superficie dura, cuando el tapete no amortigua lo suficiente o cuando hay demasiada presión en una zona específica.
Esto suele pasar en posturas donde una o ambas rodillas quedan sobre el piso, por ejemplo:
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Gato-vaca (Marjaryasana)
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Postura de mesa en cuatro puntos
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Anjaneyasana o postura de la luna creciente
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Estiramientos de cadera con una rodilla apoyada
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Algunas posturas restaurativas
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Transiciones repetidas durante clases de hatha, vinyasa o pilates
En estos casos, el problema no siempre es la postura completa, sino el punto de contacto entre la rodilla, el tapete y el piso.
El error común: buscar un tapete demasiado grueso
Cuando alguien empieza a sentir molestia en las rodillas, una de las primeras soluciones que considera es comprar un tapete de yoga más grueso.
Y sí, un tapete con buena amortiguación puede ayudar. Pero no siempre es la mejor respuesta.
Algunos tapetes muy gruesos pueden ser pesados, difíciles de transportar y menos prácticos para clases fuera de casa. Otros tapetes que parecen cómodos, como los de supermercados o tiendas deportivas, no siempre están diseñados para yoga: pueden ser resbalosos, inestables o deformarse con el uso.
El problema es que en yoga no sólo necesitas suavidad. También necesitas agarre, estabilidad y una superficie que acompañe tus movimientos sin hacerte perder equilibrio.
Por eso, en lugar de cambiar todo tu tapete por uno demasiado grueso, muchas veces conviene mantener un tapete profesional con buen agarre y sumar un apoyo extra justo donde tu cuerpo lo necesita.
La solución práctica: usa apoyo extra para las rodillas
Si tu tapete tiene buen agarre, pero sientes presión en las rodillas, lo ideal es agregar una capa de soporte localizada.
Esto te permite conservar estabilidad en manos y pies, mientras das mayor amortiguación a las rodillas en posturas específicas.
Hay dos accesorios especialmente útiles para esto:
Opción 1: una cobija de yoga
La cobija de yoga es uno de los accesorios más versátiles de la práctica. Puedes doblarla y colocarla debajo de las rodillas cuando haces gato-vaca, anjaneyasana o cualquier postura donde una articulación quede presionando contra el piso.
Además de servir como apoyo para rodillas, también puede usarse para:
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Sentarte con mayor comodidad
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Dar soporte en posturas restaurativas
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Cubrirte durante savasana
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Apoyar cervicales, hombros o cadera
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Ajustar la altura en posturas de meditación o descanso
La ventaja de la cobija es que puedes doblarla de distintas maneras según la postura y el nivel de soporte que necesites.
Opción 2: una rodillera de yoga
La rodillera de yoga es una opción más específica y práctica si tu molestia aparece principalmente cuando apoyas rodillas, muñecas, manos o codos.
A diferencia de una cobija, la rodillera ocupa poco espacio, es fácil de mover durante la clase y te da amortiguación justo en el punto de contacto. Puedes colocarla sobre tu tapete en posturas como gato-vaca, cuatro puntos, low lunge o planchas modificadas.
También es una buena opción si practicas pilates, movilidad o ejercicios en piso.
Lo más importante es que te permite mantener un tapete con buen agarre sin sacrificar comodidad en las articulaciones.
¿Cuándo usar una rodillera y cuándo usar una cobija?
Depende de tu práctica y de lo que necesites.
Si quieres un accesorio multifuncional, una cobija de yoga es excelente. Te sirve para rodillas, descanso, meditación, relajación y posturas restaurativas.
Si buscas algo más práctico, ligero y directo para las rodillas, una rodillera de yoga puede ser la mejor opción. Es fácil de llevar, no ocupa mucho espacio y puedes usarla rápidamente durante la clase sin interrumpir tu práctica.
Muchas personas incluso tienen ambos accesorios: la cobija para prácticas suaves o restaurativas, y la rodillera para clases más dinámicas o posturas donde necesitan apoyo inmediato.
También revisa tu alineación
El apoyo extra ayuda mucho, pero también es importante revisar cómo estás colocando tu cuerpo.
En posturas como anjaneyasana, intenta que la rodilla delantera no se vaya demasiado hacia adentro o hacia afuera. En cuatro puntos, observa que tus rodillas estén debajo de la cadera y que el peso se distribuya entre manos, rodillas y centro del cuerpo.
Si una postura genera dolor punzante, presión intensa o molestia que continúa después de practicar, detente y consulta con un maestro capacitado, fisioterapeuta o profesional de salud. La práctica debe adaptarse a tu cuerpo, no al revés.
Tu práctica no tiene que doler
Sentir esfuerzo es normal. Sentir incomodidad ocasional también puede pasar. Pero el dolor constante no debería ser parte de tu práctica.
Usar props no significa que estás haciendo menos. Significa que estás practicando con inteligencia, cuidado y atención.
Una rodillera, una cobija, un bloque o un bolster pueden ayudarte a crear una práctica más estable, más cómoda y más sostenible en el tiempo.
Encuentra accesorios que apoyen tu práctica
En La Cueva del Yogui encontrarás accesorios para yoga pensados para acompañar tu cuerpo en cada etapa de la práctica: rodilleras de yoga, cobijas, bloques, bolsters, cinturones, tapetes profesionales y props para practicar con mayor comodidad.
Busca herramientas que te ayuden a practicar de forma estable, segura y amable con tu cuerpo.
Tu práctica no tiene que sentirse forzada. Con el apoyo adecuado, cada postura puede convertirse en una oportunidad para escuchar mejor lo que necesitas.
